
Debo admitir que el festival se ha convertido para mí, en una especie de droga sagrada, anualizada, a pesar de mi inconstancia en éstos últimos dos o tres años, ha sido un "paradise regained" de eternas huidas y retornos, de exorcismos y presagios, de amores y engaños, de ilusiones y decepciones, de encuentros casuales y malos encuentros, de efímeras amistades y persistentes egoísmos y por sobretodo, de poesía sin límites, de poetas y poetas (para no decir, poetizas).
Este año, no llovió como en las demás inauguraciones, como aquella que llevo grabada tan nitídamente en la memoria, la primera y la última que se realizó en el Parque de los pies descalzos.
Era el año de 2002. No sé por qué, tal vez por pura intuición, todo marchaba a la perfección ese año. Se podía percibir en el ambiente. Todos "mis amigos" eran personas felices y tal vez ellos ahora lo desconozcan, pero en ese preciso instante aseguro que nuestra extraña unidad estaba ligada por el vínculo de la estupenda Poesía. A nadie le importaba nada, y a todos todo. Ese fue el año en que Laura Blanco (Poeta Española), antes de comenzar a leer sus poemas dijo: "Esta poesía que sigue, es para el Presidente de mi país (José Maria Aznar), una de las personas más estúpidas que conozco del Siglo XX!". Todos gritamos a una. No tanto por quién fuera Aznar, "El burro Aznar", sino más bien por lo que podía hacerse con el uso de la palabra, de la palabra hecha Poesía. Construir y destruir.
Quizás sean éstos, los momentos que se pretenden capturar en el hilvanar del tiempo. La sensación que me produce ésta época del año en Medellín y que a lo mejor me perseguirá a cualquier lugar a dónde vaya o dónde este. Fernando que es uno de los pocos fantasmas (por no decir, el único) que deambulan por aquí, después de un jubiloso abrazo me dice: "No se como describir el tiempo en que hay festival de poesía... Podría decir que me vuelve el amor... Eso es... Me siento enamorado." Luego de que me busco y trato de encontrar el vestigio de lo que fuimos, de lo que somos, yo y aquellos que de una u otra manera departimos y compartimos en este espacio, continúa diciendo: "Eres el mismo de siempre, solo que un poco más maduro", lo que quiere decir que he permanecido mientras miro intimamente los rostros de muchos y me percato de la ausencia de otros.
La Poesía, no es para todo el mundo. Lo sé. Es como la Luz, no se puede ver sino en las tinieblas. Es su mayor cualidad, y su mayor defecto está en aquel que no puede percibirla.
La otra vez, me contaron de una "operadora jurídica", que hacía referencia a que nada más tonto que la poesía y por ende la imaginación "para qué inventar palabras o hacer de la realidad una ilusión" concluía. Un tanto lamentable su condición, lejana de lo que pocos han conocido como el Arte del Derecho. A este vago razonamiento contrapongo humildemente uno dilucidado por el escritor inglés O. Wilde en su tormentoso "De profundis":
"Llevo Cristo a la esfera toda de las humanas relaciones, esa IMAGINACIÓN que constituye el secreto de la creación artística. Comprendió el mal del leproso, las tinieblas del ciego, y la miseria cruel de los que viven en el placer, y la miseria singular de los opulentos.
(...) INDUDABLE ES QUE FIGURA CRISTO ENTRE LOS POETAS. Provenía su concepción de la humanidad, directamente de la IMAGINACIÓN, y no puede ser comprendida más que a través de ésta. Fue el hombre para El lo que Dios para los panteístas. Fue El el primero en concebir la unidad de las distintas razas".
Además de poner en funcionamiento nuestra IMAGINACIÓN, la poesía prohíbe sin prohibir el segregacionismo. Todos tenemos acceso a ella y no somos hechos iguales sino verdaderamente somos iguales como pretende la Constitución.
Otra concepción, a mi modo de ver, en vísperas del fracaso del Arte o más bien, del fracaso del artista plástico (como del escritor a la Novela). Es el testimonio de un artista que obvia la poesía o la descarta por la idea obtusa de no entenderla, frente a esto, la poeta argentina Alejandra Pizarnik en "El poeta y su poema" refiere:
"Un poema es una pintura dotada de voz y una pintura es un poema callado" PROVERBIO ORIENTAL.
"La poesía es el lugar donde todo sucede. A semejanza del amor ,del humor, del suicidio y de todo acto profundamente subversivo, la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad. Decir libertad o verdad y referir estas palabras al mundo en que vivimos o no vivimos es decir una mentira. No lo es cuando se le atribuye a la poesía: lugar donde todo es posible.
(...)
En cuanto a la inspiración, creo en ella ortodoxamente, lo que no me impide, sino todo lo contrario, concentrarme mucho tiempo en un solo poema. Y lo hago de una manera que recuerda, tal vez, el gesto de los artistas plásticos: adhiero la hoja de papel a un muro y la CONTEMPLO; cambio palabras, suprimo versos. A veces al suprimir una palabra, imagino otra en su lugar, pero sin saber aún su nombre. Entonces a la espera de la deseada, hago en su vacío un dibujo que la alude. Y este dibujo es como un llamado ritual".
De ahí que siempre haya tenido una tímida pero al parecer asertiva visión de que escribir sea como pintar o viceversa y además cuando de Poesía se trata: "Lugar donde todo es posible".
Por eso, trato de ir siempre al Festival Internacional de Poesía de Medellín. Yo, con todo y el placentero y agobiante recuerdo de "mis amigos", porque es un lugar donde hasta el que no puede ver ni entender es Bienvenido.

2 comentarios:
Santi, excelente ensayo, tantas impresiones en unos pocos párrafos, ese es el S.S. que admiré desde que conocí por allá en el Inem, en el 2000, eramos apenas unos Chiquillos.
-Ángel Oxidado.
Angel Oxidado! Recuerdo tus canciones y las tertuliaderas de la capilla, especialmente aquella lectura a la que tan ansiosamente asistimos de "El Ruiseñor y la Rosa" en boca de nuestro odiado y al mismo tiempo por siempre y para siempre amado y desaparecido Juan Carlos.
Que tiempos aquellos! Erámos unos chiquillos jugando a ser de todo. Me alegra el hecho de que permanezcámos de una u otra manera intactos así y cada uno se haya quedado solo pelando los colmillos y bajando los ojos como el conde del cine-club que... Te acordás?
Un abrazo.
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