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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

martes, 7 de junio de 2011

La mala crítica hace malos a los críticos para lograr buenos documentales

El Viernes pasado estuve cordialmente invitado por mi amigo, el ilustrísimo Andres Cardona por no decir "Dupin", a asistir a la premier de cinco documentales realizados para la materia: Profundización Video I de la Universidad Nacional - Sede Medellín.

La muestra se inicio con la opera prima de mi amigo Andrés "El espiritu en la coraza". Un documental, a mi modo de ver (miope), ya que soy un neofito en el asunto, muy bien logrado y no es porque sea de mi amigo Andrés, sino por el hecho de agilizar el concepto. En Medellín hay avatares de la época Medieval que salen a Luchar en un morro de la Villa de la Aburrá, corazas que se encuentran unídas por "el juego" de las "mil espadas", que batallan, que pierden y ganan... Digo corazas, porque la mirada inocente en la que nos introduce el documental está lejos de conductismos o maniqueísmos, no importa que coraza, ya sea una dura adulta y pesada, una pequeña infantil y liviana, el espíritu es el mismo, el espíritu del juego. En definitiva, el espectador puede pensar lo que quiera desde: "debemos velar por la salud mental de nuestra infancia y adolescencia" hasta "la vida no es más que un juego".

El segundo documental, fue "la vida simple". En verdad, un documental bastante simple. Podría decirse, a manera de "sana crítica" simple en demasía. Me gustaría resaltar, todo no es malo, el problema que se vislumbra entre lo rural y urbano, una llamativa conexión.

El tercero, "florecita no es rockera pero le gusta bailar". Pienso que fue más un paseo a Jardín, Antioquia que tan malos bucales recuerdos me trae. Florecita es una señora entre sesentas y setentas que parece que más le gustara improvisar algunas líneas y cantar, que bailar. Es una especie de apología a la longevidad, lo cual no me parece malo, pero creo, se aleja del tema específico en cuestión, tanto que una vez atravesada la eternidad para llegar al súmmum del gran baile final, la cámara se enfoca hacia dos o tres personajes Xs, que es irrisorio, pero nada tienen que ver.

El cuarto, corresponde a un denominado falso documental, "El curioso caso de la niña del flotador". Debo decir que cuando vi el título, éste me remitió a "el extraño caso del señor valdemar" cuento de E. A. Poe, pero ahora que lo pienso más detenidamente a "el curioso caso de benjamin button". Me parece que este documental es un tanto cliché en la medida que se limita más que todo a narrar el uso de las formas (música e imágenes), que la historia de una niña que ni recuerdo su nombre. Es más "todo estilo pero sin sinceridad". Eso sí, creo que retrata muy bien la vaguedad de los años de la juventud actual, "malcriaeses" (como dice mi abuelo), puro sinsentido y mostrar y mostrar.

El quinto y ultimo "Full-motion". Es un documental underground. Al principio tiene una advertencia que pienso, no debería tener ya que el tema central, hoy en día, no es un tema tabú: Las drogas. Debo admitir que me cautivó la asesoria de imágen con la que contó pero mucho más, si hubiera carecído de subtítulos que desvíaban mi atención. Quizás las drogas no sean un tema trillado, sino que es un tema un poco difícil de abordar... No debería rayar en el meter por meter, como el erotismo con la genitalidad. Aunque en este caso, la voz en off de quien narraba, era la voz angustiada de alguien que parecía no tener salida, ni escapatoria a las drogas. Algo así como "víctima de su propio invento", esclavo de su propia libertad esclavizada.

La verdad temo decirlo, pero esta experiencia me ha dejado ciertas dudas y expectativas como a la vez de luces y de sombras. Me ha puesto a pensar nuevamente en el problema del "fracaso de la novela" que tanto habla Borges en su "Arte para contar historias", en que entre más degradado el personaje, mucho mejor, en la imposibilidad para creer en una historia que termine con un final feliz.

Cabe felicitar a mi amigo Andrés y a su combo transdisciplinar de Zootecnia, Ingeniería, Economía e Historia. Lo que importa es "el espíritu en la coraza".

A los demás, pido una indulgencia a mi mala crítica pero si de algo sirve de consuelo, la mala crítica hace malos a los críticos para lograr buenos documentales.



































2 comentarios:

Ángel Oxidado dijo...

Pensé que el único del Inem, de nuestra generación, que andaba jodiendo con el cine era yo.

Me complace que Andrés Cardona "La Ronca", como se le conocía en 2002, o "Dupin", como se llama ahora -nótese que Amandine Aurore Lucile Dupin fue el apellido de la consabida George Sand, amante de Chopin- esté andando los caminos del lenguaje audiovisual.

Como dice Serrat, "Se hace camino al andar".

A S.S. felicitaciones por su crítica, espero que critique también mis audiovisuales (Cero Indulgencia!!) a ver si también hago camino al andar.

- Ángel Oxiddo.

SS dijo...

No creas... La generación nuestra fue una generación que padeció la cinesífilis... jajaj... Y un padecimiento como este se transforma de muchas formas, viendo, escribiendo, haciendo cine...
En cuanto a Dupin... Gracias por el dato suministrado pero mi apreciación a punta mas a Chevalier Auguste Dupin, el interesante detective ficticio de "The murders in the Rue Morgue" de Mister Edgar Allan Poe.

Ahora... Creo que si mal no recuerdo, ya te he hecho mala crítica Ángel Oxidado. Si lees "sin título", una entrada de este mismo blog, te darás cuenta que en parte "al final del pasillo" de tu autoría sirvió de inspiración. Es permitido revelar el arte, pero no al artista.

Gracias por los comments.