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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

adieu, Valen, adieu





















No es como comparar porque "comparar" es una idea vaga, ilegible de lo que se quiere expresar, de la realidad, de lo que parece imposible nombrar. Dígamos que es una llamada casi a las seis de la tarde. No en la alborada, porque en la alborada, uno mira el cielo y quiere como desprendérsele el alma. Cinco minutos antes de la seis de la mañana. Así es, una insistente llamada. Porque llamar después de tres veces y no encontrar a nadie, es una insistente llamada. Una precipitación del destino y además, una imaginación buscada. Así es, así te imagino. Caminando por el camino infalible, agitada... No es un día de otoño o invierno, es un día entre otoño e invierno, una de tantas confusiones, de tantos camaleones. Por eso sé que no es Alaska. Por eso te digo que debe ser un lugar llamado "Alaska". Por eso te pido que me esperes, que es un día de vacaciones eterno. Hace frío, no es así?

¿Quién eres? ¿Qué se de tí?
¿Unos ojos y un libro de "Rayuela" que perdí?
¿Una entrada en un blog que dice "Valentina acaba de morir"?

Son pocas las palabras que me quedan para describir... Porque describir es como la sensación indescriptible que siento cuando leo tu descripción de las palomas de San Ignacio. Y la descripción que me queda de tu historia con Juan Sebastián. Nombre con el que gozaría hoy después de Samuel y Santiago.

Y en últimas... Para qué la preocupación de ¿Quién eres? Si sé lo que eres.

Cielo azul oscuro, labios rojos carmín, Amarilla de "Opio en las nubes", paipa boyacá, "otraparte", municipio de Envigado, comunicación social-periodismo, upb, la hermana mayor, hija del amor, TRES abrazos, UN beso en la frente, UN mordisco en el hombro, DOS tazas de café, SIETE flores amarillas, DOS pestañeos verdes, CINCO caramelos, DOS besos, TRES deseos, OCHO caprichos, 123larayuela456.blogspot.com, "=D sonrisas, me gustó este texto *felicidad*", a manera de prólogo, prensa escuela, Amelie, Jazmín, una conocída por conocer, la novia de Carlos... En fín... Tantas cosas Valen... Y sea lo que que seas, no se por qué, sé que te extrañaré.

adieu, Valen, adieu...

1 comentario:

Valentina Bustamante Cruz dijo...

No te despidas tanto que aún nos queda el resto de la vida para hablarnos y releernos en una biblioteca perdida y lejos de todos y de todo. Te quiero santi