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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

martes, 16 de junio de 2009

Sin título
















Dígamos que el secreto está en un buen título.

Está claro. Y no es que uno llegue e invente algo. No. Más bien es innovar. Qué es más que una bonita palabra. Innovar, en el sentido de lo que pienso, quiere decir Agustin Cuzzani. Desvaratando juguetes para terminar siendo un grandioso creador o un simple niño malo y dañino.

Por eso no me gustó ese título: "Al final del pasillo". Dice poco e imita mucho. Sí hubiera pedido mi sugerencia. Yo no saldría con nada novedoso pero por lo menos me habría roto durante días y noches la cabeza, logrando encontrar uno sugestivo y más acorde con la historia. Y así se hubiera ahorrado la música, el color y la mostradita de piernas y yo de paso; estás letras para hacer unas aclaraciones y dejar de continuar siendo un simple niño malo y dañino.

Quien iba a creer que todo empezaría con un: "cierre los ojos y abralos"y un: "Los traje especialmente para los dos". En una entrada libre a cine. En un reconocimiento que terminaría en un pasillo después de haber alucinado y haber sufrido decepciones, presiones y frustraciones y todas las "iones" que usted quiera.

Todo terminaría ahí, "Al final del pasillo". Con unas canciones inéditas de "The cure" que nunca volví a escuchar. Con una semilla de cedro rosado en un frasco, unos levi's, un baile, una tarde y mi copa de vino rota. Sin un adios, sin un mail, sin la explicación que todos queremos tener...
Sin la explicación que no pienso dar.

No lo nieguen.

Todos tienen su pasillo.

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