
Es como sí hubiese permanecido ahí; intacto. Con un sentimiento caracterizado por "las viejas heridas que permanecen en el tiempo sin cuidado". Con una nueva forma de "compulsión física aparejada por una obsesión mental", mucho más, que la definición de "alcoholismo" y el franco problema de "Autodestrucción" que indiferentemente todos padecemos sin importancia.
Su nombre es; Benjamín (Nicolas Cage).
Estremecedor personaje de la novela del escritor norteamericano, Jhon O'brien "Leaving las vegas" y además, pelicula(1995) del director Mike figgies.
Es Ben, el guionista de Hollywood que al ser despedido de su trabajo, se propone cumplir con su único Destino: Beber hasta morir.
Antes de decir algo de lo que pueda arrepentirme, hablaré un poco del Destino, como lo he entendido después de haber conocído una trama como ésta.
El Destino es una de tantas cosas extrañas. Algo que esta escrito, (como la llamada "Predestinación") y simultáneamente no lo esta, ( como los "Hados" en relación con el favor, el disfavor o en su defecto, el abandono de los dioses).
Una cosa que Es, Fue y no Será porque esta siendo.
Para ilustrarlo mejor; el hecho de yo estar escribiendo y usted leyendo.
Algo que se conecta y se rompe con una cuestión, que a mí modo de ver, es un disfraz del Destino pero que nos hace creer que estamos optando por la elección de uno propio; El Libre Albedrío.
De ahí que Ben, se ha propuesto tener el Destino de "Beber hasta morir" en las Vegas, que a su vez es sólo la concreción o el engaño de su Libre Albedrío.
¿Por qué?
La frase que se ajusta como la mejor respuesta a ésto, es la que Ben balbucea en las luminosas calles de las Vegas: "Nose sí empecé a beber porque mi esposa me dejó o mi esposa me dejó porque empecé a beber".
Y aunque es una respuesta no muy clara, conserva aún, el propósito del Destino de Ben.
Pero... ¿Qué cuando algo se topa con ese propósito, algo que parece impedir la configuración de su Destino o su Libre Albedrío?
"-I'm Ben.
-I'm Shera.
- Shera?... With an "H"?
-...With an E... S-E-R-A... Sera".
Nace el Amor menos convencional que podría existir.
Es obvio que algo así debe cambiar o por lo menos, variar en algo el Destino de Ben. La imposición de otro que tal vez no se espera, pero que dá como resultado; la historia de Amor de la unión del Destino entre un Borracho y una "Hooker" (Elisabeth Shue) que se interpone en la consecución de éste mismo.
"- ¿Es qué... Acaso no te gusto Ben?
- Sera... Tú no lo entiendes... Tú nunca, nunca, nunca me harás parar de beber, ¿Lo entiendes?
- Sí, te entiendo... De verdad... Te entiendo".
Aquí, es necesario pensar en la libertad pero como símbolo de libertinaje. Cero compromisos, es lo que todos queremos, no?. Tú te aferras a los hombres que te pagan por pasar unas horas contigo y yo me aferro a mí licor pero... Eso sí!, no te olvides que nos une un Amor sin límites sin moral sin pretextos ni protestas.
Entonces... Se hace ineludible tal situación. Ben no puede renunciar a su Destino aunque Sera haya aparecído en él. ¿A qué horas pudo complicarse todo? Una cosa tan fácil como beber hasta la muerte.
No lo se...
Ella termina diciendo que de verdad lo amó.
Y Es una de las partes que más me gusta de la Pelicula. Al decirlo, se vé algo confusa pero creo que es más una malinterpretación mía y lo que realmente está, es consternada y le es difícil ser sincera con ella misma como muchas mujeres.
Veánla.
Se las recomiendo.

1 comentario:
Eso sí!, no te olvides que nos une un Amor sin límites sin moral sin pretextos ni protestas.
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