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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

domingo, 26 de febrero de 2017

búfalo

"fuerzas como las del Búfalo" 92. 



me releí "el búfalo" de C. Lispector y cada vez que lo hago, quedo con más vacíos y huecos. esque es muy extrañio, esta vez, sentí como si la mujer estuviera en el arca de Noé. es decir, antes de partir. ese lugar (jardín), en que se seleccionan a las parejas de los animales, y ella no encontraba la suya, o quizás estaba peleada,y por eso tanto énfasis en sacar todo ese odio. apretar los dientes, y "Ah!", encontrar respuesta a su odio.


no sé qué nombre tendrá esa mujer, no logro imaginarlo, pues es una mujer y ya! una mujer llena de odio, se me viene a la mente... como esa canción: "odiando la fe". 

pero más que todo esto, pienso en la idea que tenía del búfalo, la impresión que tuve, la primera vez que lo leí. ese animal monstruoso por fuera y de lejos; pero que se me hace tan tierno al verle de cerca. era mi imagen, la misma que tuve esa tarde soleada, seca, sofocante y ardiente en el zoológico. 

en el cuento, la mujer lo ve antes de montar en la montaña rusa (se trata de un parque zoológico). ver un búfalo después de la montaña rusa. que curiosidad. qué vértigo, aunque primero te dé la espalda. 

el final... para mí, era un búfalo, un búfalo que mira fijamente a los ojos de una mujer, pero con ternura, como devolviendo esa insatisfacción repetitiva de no ser amada por el animal de su especie. 

no sé, quedé/tengo serias dudas, 

la mata? 

Oh! Dame fuerzas! 

  












1 comentario:

Unknown dijo...

Santi, un espectro de Marguerite Gautier desde acá. Perdí mi celular y no he podido dar con vos. Escribime a arenas.sanchez.esteban@gmail.com.