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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

martes, 22 de julio de 2008

¿Por qué Fenix-ida?





















Es sólo un capricho de la imaginación. Y en éste caso, el capricho de un hombre que necesita del mito. El mito del Ave Fénix. Siempre me he preguntado cómo es posible que me haya cautivado tal mito, es decir, que aún lo recuerde o mal recuerde, (y aquí aprovecho para recordar) que Borges dudaba acerca de la fidelidad de lo que se recordaba, "no es igual" decía. Es por ésto que quizas, posea una vaga idea o un invento de lo que es o significa para mí el mito del Ave Fénix.

Cuando escuchaba de éste mito, era imposible quedar consternado. A lo mejor por el simple hecho de pensar que era un Ave que aparecía y desaparecía de las cenizas cada quinientos años... pero, ese no era el problema; el problema era, ¿cómo iba yo a sobrevivir quinientos años para verlo ó en qué fecha aparecería?, ¿cómo saberlo? Privilegiados aquellos que llegaron a saber del Fénix y pudieron contar aquello que vieron. Igualmente me alegro por los que vendrán y también lo harán. Yo tengo mi versión.

El Ave Fénix no es inmortal. Primero, porque no es hombre y segundo, porque es etéreo... Es algo así como un error de fabrica que trae sus ventajas. Muere para vivir y viceversa, sin el problema humano de qué pasa más acá o más allá de la muerte. Problema resuelto. Sí digo "ida", es porque posee una especie de ida y venida, sin pretextos, tiempo, modo o lugar... por eso le queda imposible explicarle a una mujer u hombre el por qué de las violaciones de sus pactos sagrados; además no posee automóvil, (mucho menos) móvil ni un bonito labial.

El Ave Fénix es una cosa extraña, la verdad, no es mala. Una vez se apareció a un hombre sentenciado a morir en La Horca, sólo lo salvó en un sueño y a la final... el hombre sólo murió ahorcado. Cómo decía, pienso que ésta Ave logró encontrar la fórmula química ideal perfecta para evadir el temor, el miedo, el impuesto...

Se los contaré:
La primera y única vez que lo ví. No recuerdo. ¿Desaparecía? No recuerdo. Le ví cansado, angustiado solitario Ave Fenix, "gajes del oficio" andar por ahí, errabundo, sin nadie cada quinientos años... Me he atrevido a inventarle algo más que un amor , un amor suicida que se muera de sida, que se muera de lo que se muera, pero que se muera.

Le he inventado un Fenix-ida y además el placer de no verme vivir cien ni quinientos años.

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