Datos personales

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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Soledad

"Soledad"...

Era la respuesta a la pregunta sobre la película "Las horas" de mi examen de Taller Literario...

Dude tanto, tanto... Por culpa del problema que me generó esa cáscara, esa definición dizque de la "Feminidad"...

¿Feminidad?

Hay que aprender a interpretar.

"Lo que para usted es "Soledad", para mí es "feminidad"... Es más, usted me lo enseñó!" -Le dije a mi profesor.

"Pero en este caso, lo que padecen todas las mujeres en general, es la Soledad"-afirmó.

Todas las mujeres de todas las épocas padecen la Soledad.

































viernes, 30 de julio de 2010

Pretexto

te escribo porque te extraño porque no se si me siento triste de que no estés a mi lado. es sólo un pretexto para escribirte sentirme triste y extrañarte para escribirte. a lo mejor, es más un problema de cercanía. un temor a la frase "lo que se posee ya no se posee"... pues, ¿cómo saber si te poseo?... igual si no fuera de esta manera, te poseería según la frase. "lo que no se posee se posee". entonces... cosa contradictoria el amor y la posesión, cosa contradictoria el extrañarte sentirme triste para escribirte: no es un pretexto mi amor para amarte, para poseerte.

miércoles, 28 de julio de 2010

de-cepción

Que lastima

nunca estás en ningún lugar...

Existen muchos lugares.

No importa.

Nunca estás en ninguno.

jueves, 15 de julio de 2010

Contrapoesía

"...Amar es un barco con mar y con estrellas..."
-dice Neruda

"Y el mío naufragó"
- digo yo

:

A una Singer
MiViana


Cuando pregunté por ti
la voz que hay dentro de mí
respondió que eras "dócil"

No supe tu significado
me tocó ir al diccionario
y me dijo que eras: Mansa, obediente
y dúctil

Cuando llegué a ésta última palabra
pensé que poseías la sensación
de leer los "Buques suicidantes"
y te hundías en el océano oscuro de la noche

Pero miré y eras maleable
no como el cobre
sino como el más dúctil de los materiales
Oro: Metal precioso y amarillo

Tenías valor y color

"No todo lo que brilla es oro"

-me dije

"Ni todo lo que no es oro es malo"

Entonces comprendí quién eras:
Una estrella que brilla pero inalcanzable.











lunes, 28 de junio de 2010

Mi Sagrado Corazón

Tenía ocho años. Ocho años en los que uno no piensa que ir al médico, es pasar de ser un paciente sano a ser un paciente enfermo... Lugar en el cual el cuerpo no es sujeto sino objeto y de ahí que, como decía el maestro Hector Vélez Rendón, "el médico se enfrenta a la desnudez del cuerpo y no a la desnudez del alma como el abogado", así posean el mismo extraño objeto de estudio: El ser humano.

A los ocho años, ir para mí al médico, era tan simple como ir a jugar stop, a comprar chicles américanos, a montar en mi bici verde montaña y limón, a ponerme las pantuflas de Leonardo mi tortuga ninja preferída o ir a ver Aladino o El Rey León...
Ningún prejuicio o maleficio... Ir al médico consistía en "ir al médico".

A los ocho años, me llevó mi madre al médico... A los chequeos rutinarios que saben llevar las madres cuidadosas de sus hijos para que no haya nada fuera de control. Y Ahora que lo pienso detenídamente, ir al médico... Creo que también implícaba en ese entonces, introducirme a un laberinto, a una especie de mareo atento.
Mecánicamente me quitaba la camisa y esperaba a sentir las caricias de la mano fría inventada por el médico francés, René Théophile y que todos conocemos con el nombre de "Estetoscopio"...
Pero esta vez, el médico advertía algo extraño en su auscultamiento. Una marcha incorrecta en los latidos del instrumento esencial de las tablas de Anatomía, más exactamente: Mi corazón.
"Son soplos, al parecer, inocentes... Pero para mayor tranquilidad será mejor remitirlo al especialista" fue el dictámen, el asombro y a la vez el temor de mi madre.

¿Qué hacer ahora?

No habría por qué hacer un escándalo o discutir a lo matrimonio Mazzini y Ferraz de "La gallina degollada", pero si había por qué preocuparse y más cuando se tiene no una sola madre, sino dos madres que magnifíquen al paroxismo la cosa.

Por esos días de Junio. Vísperas de la cita con el Cardiólogo, en búsqueda de una salída o solución a la desesperación, coincidencialmente, estaba próxima la procesión del Sagrado Corazón de Jesús. Aquella que organizan los padres Jesuítas desde 1887 cada último domingo de Junio, en Medellín y que sale de la Iglesia de San Ignacio (vecina del Paraninfo de la Universidad de Antioquia) y culmina en la Basílica Metropolitana.
Teníamos que unirnos a la causa, todo por el corazón de Santiago.
Con fé recorrí esa mañana la ciudad, viéndo como en pocas veces deacuerdo, las caras piadosas de mi madre y mi abuela para que subieran a memoria sus sacrificios y plagarias y nada fuera más allá de lo normal.

A partir de esa misma noche, furtivamente antes de irme a la cama, la abuela me dió a beber unas gotícas de un frasco pequeño y café que guardaba en la nevera y que vertía en un vaso con agua, las cuales tenían un sabor dulce pero mucho más especial y mágico ya que venían a mí como medicina. Lo asimilé, algo así, como el frío jugo de naranja que le proporcionó mi bisabuelo Miguel Angel a mi padre para que perdiéra el miedo al asma.

Llegó la cita, y un hombre casi de setenta años, sentado al otro lado del escritorio, leía la historia clínica tranquilamente con el imponente aumento de sus gafas cuadradas. Terminó. Miró a mis angustiadas madres, después a mí y dijo: "No hay nada de qué preocuparse. Su corazón está en perfecto estado. No entiendo como mi colega pudo escuchar esos pequeños e inocentes soplos" se rió confiadamente y continuó: "...Puedes seguir tu vida normal, nadar, correr, jugar... Sin ningún problema..." me brindó su mano amorosa, firmó y se despidió.

Desde ese día hasta hoy... Vivo una vida normal, jum!... Tal cual como me dijo el médico y curiosamente por ésta época, recuerdo ésta historia. Más ahora que no se sí... ¿Coincidencia?,Procesión del Sagrado Corazón de Jesús y Marcha Orgullo Gay, salen a la par como ayer...jajaja... Mi querído Profesor Beethoven Zuleta con todo el respeto que usted se merece, hoy "Dios y el Diablo comparten el lugar de la imagen" y el escenario es Medellín, una ciudad mojigata.

Por eso yo mejor le doy Gracias a Dios, a la fe de mi madre y a las goticas de mi abuela que me curaron el Corazón.








martes, 18 de mayo de 2010

NO!

No como el escritor Colombiano Oscar Castro... No a que "Uno de estos días voy a morir sin tanta bulla"... Uno de estos días expresaré algo verdaderamente.