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Comenzaré diciendo que tengo nombre de niño, (o ultimamente de peluquería) quizás porque soy el menor de mi familia y papá me confesó a la final que optó por ese nombre gracias al Apóstol Santiago "EL Menor". La edad? No me importa, ya que me tomé muy enserio eso de que "el tiempo no pasa sino que somos nosotros los que pasamos en el tiempo" lo que quiere decir que sino hay tiempo, no hay años ni demás y... no hay edad. Me gusta leer, unas veces buenos libros otras no, me gusta escribir, unas veces bien, otras no tanto. En fín ... sólo tengo la certeza de que la escritura empezó en mi vida, primero por burla y segundo por un mero instinto. Aunque la verdad, hubiera preferido seguir con lo primero. No es que crea que haya errado mi destino, no, aún guardo las esperanzas de volverlo a hacer. No quiero seguir hablando porque, (como se darán cuenta) no se qué es pero siempre quiero acabar... Además estoy convencido de que las cosas hablan en realidad por uno mismo, y yo soy experto en dejar que eso pase para en ocasiones evitar decir algo.

sábado, 24 de abril de 2010

Cosas de Angeles






























La verdad... Me quedo sin palabras cuando de hablar de Ángeles se trata y más ahora que recientemente he visto la pelicula "Wings of desire" (Vuelo sobre Berlín), del Director Alemán Wim Wenders. Podría decir como Hemingway de la Tauromaquia que ciertamente "es una poesía escrita en el aire" pero igual inútilmente seguiría quedándome sin palabras.

De todas formas, me gusta la visión que tiene Wenders de los Ángeles porque no son los mismos tiernos niños rosaditos cachetinflados semi-desnudos casi cupídos que siempre nos han pintado. No! Los Ángeles son más que eso. Son seres que contemplan la maravillosa obra de arte de Dios. Son dinámicos y nada estáticos. Y según lo que Wenders muestra, mantienen metídos en la biblioteca.

¿Por qué permanecerán tanto allí?

Sí que ésto me causa intriga y además me deja dudas sobre el cuestionamiento de la comunión existente entre las teorías creacionista y evolucionista. Entonces... Charles Darwin no estaba del todo equívocado... ¿Y qué? ¿Y si a Dios le plació en esperar? Entonces... "Llegará un momento en que los científicos y los teólogos se tengan que sentar a dialogar" como dice Carl Sagan?

En fín... Aún así y me parezca todo ésto complejo... Y crea que no veo luces sino sombras... Los Ángeles existen y más aún, cuando usan su voz...
Siento la mano de uno de ellos, puesta ahí, en mi frente, para leer claramente mi mente... Como Maná caído del Cielo... Para volver a sentir algo adentro.

jueves, 25 de febrero de 2010

Sin título

El siguiente, es un escrito que tenía archivado por ahí, de Septiembre del año 2006. Creo que es la exageración de la historia de una película que casualmente ví empezada a altas horas de la noche en la t.v. Nunca supe el título de ésta... Sólo sé que aún la busco (con el afán del que ha perdido algo), en cualquier sala de cine o videoteca y no me canso, aunque en ocasiones llegue a pensar que es tan sólo un invento mío nada más. Pero tengo la certeza de que yace la promesa inmerecida en la bandeja de entrada de un correo eliminado.




Paul ha dejado a Charlotte.


Se ve que Charlotte hace tiempo fue hermosa
Pero el cáncer le ha robado ahora hasta el pelo.
Paul tiene la cara de su enfermedad a veces trata inútilmente de recorrer su cuerpo, de encontrar a esa chica de ojos grises de la cual no quedan sino vestigios...
Sabe que será casi imposible volver a verla tan siquiera reaparecer.
Sabe que el amor y la enfermedad a veces van de la mano, como dos amigos que se relevan y hasta a veces se suceden, lo dice la expresión de su cara cuando mira el indescriptible tatuaje que corre y recorre fácilmente a lo largo de su mano derecha desde el omóplato hasta su muñeca o viceversa.



Es verdad, todo ha cambiado... Y más ahora que se traga uno a uno los canales que pasa con inercia en la televisión… Ahora que piensa bien -si es que acaso puede pensarlo- y vive la vida según Virginia Woolf, con su frase "alguien debe morir para que los demás sigan viviendo. Es un contraste"…. Ahora que Charlotte está muriendo y el encontrará de nuevo la vida y la muerte en Nínon, su prima (la prima de Charlotte).



A Paul poco a poco le ha atraído Nínon, casi ni lo ha percibido. Le ha asimilado como a una droga médica aburrida y rutinaria. Quizás mucho más, cuando llega a altas horas de la noche, de la disco, con su vestido ajustado plateado con el sudor adherido, es cuando más le pasa. Porque Paul siempre permanece despierto como Ángel de la guarda.



Una y otra vez, Paul asiste de manera habitual al hospital, a casa de Charlotte, en un horario que coincida con el horario de visitas de Nínon.
Charlotte por su parte tiene la agudeza de la enfermedad, la susceptibilidad de un borracho, para saber que no todo es tan casual y que el daño pertenece a la creación inevitable.
Paul no puede negarlo, intensamente y no sabe como, pero de un momento a otro "Ama" con todo y esa palabra intensamente débil a Nínon, y ya no más a Charlotte, que lo intuye de antemano con el sexto sentido. El único que tienen y necesitan las mujeres para poder vaticinar lo nefasto.


Charlotte sabe que Él jamás "encontrará a una chica igual… Con ese pelo y esa piel". Sabe que ella se ha convertido en una cosa vieja, usada, ¡un simple estorbo para los dos! Ella y su enfermedad no saben nada de nada de libertad, pero saben que deben dejarlos cuanto antes, libres y atados como pedacitos de piña…
Por eso, horriblemente parece ceder y en la casa de reposo los odia intimamente a los dos, pero más a Paul.



Paul es el significado de su fracaso como mujer, como ser humano miserable, imposibilitado.
Pero eso no importa más aquí. Porque… Paul y Nínon pueden ser felices.



Charlotte ha muerto para su felicidad.

martes, 2 de febrero de 2010

Nostos

"A mí no me gusta hablar de los amigos muertos
de los amigos idos"

El Atravesado, Andrés Caicedo




"A mí no me gusta hablar de los amigos muertos, de los amigos idos" pero qué si es lo único que tengo, lo único que me queda. Porque mis amigos murieron, porque unos se fueron y otros enloquecieron. "Destinitos fatales"que parecía un sueño, hoy es cierto, más aún cuando uno ve que se esta quedando solo como el Conde desdibujando los colmillos sedientos pero mucho más para ahuyentar, para no chupar sangre como veneno.

Si Aperezve... Que más puedo decir... Que hoy escribo como el título de Ocas, "Para no morir en una ciudad estigmatizada, amada"... Porque la cosa va más allá de una simple rimadera. Te escribo mientras escucho "
A night like this" y te recuerdo saliendo de la oscuridad con un
traba-joso cigarro encendido que te descubre la cara. Qué días aquellos! Días en los que la práctica era "vivir el avance y la reversa" para no morir en los días futuros. En éstos días en los que he aprendido la maldad de decir que "todo tiempo pasado fue mejor" para poder vivir tranquilamente el eterno presente de mis días. Porque... Soldado relegado? Nisiquiera quiero tomarme el atrevimiento de averiguar el significado de la palabra.

Si ellos si. Yo no. Y más ahora que me querés contar todas las cosas con tus lágrimas escondidas detrás de los lentes oscuros y de un sólo tajo, ¿Qué la vida es dura? Carajo! Claro que si! Pero no puede ser más dura que yo y no debe importarme que esté buscando culpables con quien ensañarse. Entonces... Para qué los vestigios que se quedan gravados duramente con el tiempo? o ufanarse de haberle mirado la cara a la muerte y de frente? Sólo para ser uno más en el cuadro de las estadísticas negativas?

El Lunes Aperezve, te ví como la niña que me encontró a las afueras de la Iglesia de San José, la muy angustiada que me dijo:
"lindo, me das una moneda?". La misma que me lleva a pensar ¿Dónde estarán mis amigos? ¿Los perdidos, los desaparecídos? La que me hace escribir y aguantarme las ganas de gritar en ésta ciudad.















lunes, 21 de diciembre de 2009

adieu, Valen, adieu





















No es como comparar porque "comparar" es una idea vaga, ilegible de lo que se quiere expresar, de la realidad, de lo que parece imposible nombrar. Dígamos que es una llamada casi a las seis de la tarde. No en la alborada, porque en la alborada, uno mira el cielo y quiere como desprendérsele el alma. Cinco minutos antes de la seis de la mañana. Así es, una insistente llamada. Porque llamar después de tres veces y no encontrar a nadie, es una insistente llamada. Una precipitación del destino y además, una imaginación buscada. Así es, así te imagino. Caminando por el camino infalible, agitada... No es un día de otoño o invierno, es un día entre otoño e invierno, una de tantas confusiones, de tantos camaleones. Por eso sé que no es Alaska. Por eso te digo que debe ser un lugar llamado "Alaska". Por eso te pido que me esperes, que es un día de vacaciones eterno. Hace frío, no es así?

¿Quién eres? ¿Qué se de tí?
¿Unos ojos y un libro de "Rayuela" que perdí?
¿Una entrada en un blog que dice "Valentina acaba de morir"?

Son pocas las palabras que me quedan para describir... Porque describir es como la sensación indescriptible que siento cuando leo tu descripción de las palomas de San Ignacio. Y la descripción que me queda de tu historia con Juan Sebastián. Nombre con el que gozaría hoy después de Samuel y Santiago.

Y en últimas... Para qué la preocupación de ¿Quién eres? Si sé lo que eres.

Cielo azul oscuro, labios rojos carmín, Amarilla de "Opio en las nubes", paipa boyacá, "otraparte", municipio de Envigado, comunicación social-periodismo, upb, la hermana mayor, hija del amor, TRES abrazos, UN beso en la frente, UN mordisco en el hombro, DOS tazas de café, SIETE flores amarillas, DOS pestañeos verdes, CINCO caramelos, DOS besos, TRES deseos, OCHO caprichos, 123larayuela456.blogspot.com, "=D sonrisas, me gustó este texto *felicidad*", a manera de prólogo, prensa escuela, Amelie, Jazmín, una conocída por conocer, la novia de Carlos... En fín... Tantas cosas Valen... Y sea lo que que seas, no se por qué, sé que te extrañaré.

adieu, Valen, adieu...

sábado, 7 de noviembre de 2009

Irse quedando





















"Quédate conmigo y crearemos una banda de jazz"

Después de ver por tres veces, (dos cosecutivas) "Lost in translation" (2003) de Sofia Coppola. Creo que no quisiera saber más de Tokio sino por ésta película. Es decir, nose nada de Tokio y lo que sé, es gracias a ésta. No quisiera perderme, así, en un lugar como Tokio. Aunque con Scarlett Johansson, queda como difícil, no?

Me gusta ésta trama porque, verán... Y tal vez sólo sean apreciaciones mías, Sofia Coppola nos muestra aquí, como "perderse" no implíca sólo perderse en un lugar y ya... En un lugar desconocído como Tokio... Con otro idioma, otra comída, otras duchas, otra música, otros colores, otros templos, otros rituales, otros trenes, otros taxis, otras calles, otros médicos, otros edificios, otras armas, otros protíbulos, otros juegos, otros canales,... Perderse, implíca estar perdido uno mismo, en una ciudad extraña como Tokio.

Ésta pelicula me dice que cuando uno está perdido, ¡está perdido! En Tokio, en Malvinas, Filipinas... No importa. Siempre estará usted perdido, porque es usted el que está perdido, y no un lugar o una ciudad. Así están, Bob Harris (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson).

Pero, viéndolo bien, no me parece tan malo estar perdido. Así uno sea una moviestar y tenga esposa e hijos. Así una haya ido a Yale y tenga dos años de casada con un fotógrafo que se torna desconocído.

Es necesario estar perdido porque... Obvio, ¿Quién puede hallar a un encontrado?

Y cuándo dos perdidos se encuentran, ¿Qué pasa?

Lo más sensato, sería ser Sofia Coppola y escribir y dirigir una pelicula llamada "Lost in translation". ja! demasiado ambisioso.

Ahora bien... Otro punto, (y éste sí que me genera más dudas y a mi modo de ver, es más complicado) Tiene que ver con la idea de "irse". No puedo dejar de hacer una intertextualidad entre la escena en que los personajes deben partir y una línea final que leí hace mucho tiempo, de una poesía del poeta venezolano Luis Alberto Crespo, que decía que: "irse es tu enfrente".

Después de ésto, ha sido difícil para mí, creer en las despedidas, en las partidas...
Bueno, en las partidas en que uno mira como alguien se va...
Yo creo, según ésto, que quien se va, no es en realidad el que se va sino el que se queda. Y que en definitiva, se queda y se va, tanto el que se va como el que se queda.

Es... Irse quedando, ¡que paradoja!

lunes, 5 de octubre de 2009

Naturalmente Unfaithful




















Para qué hablar de uno mismo, por sí mismo si puedes dejar que las cosas hablen por sí mismas, de tí mismo. "Por eso es que son los que son" y que importa si se llevan la imágen más equívocada, allá ellos! Y sí no eres bueno con las entrevistas o simplemente huyes o no te interesa, tendrás unos pocos pero graves problemas... Pero que todo sea una excusa para sacrificar un poco de Arte y unos cuantos hijos en el camino.
Qué podría decir más que una pintura de Klimt, una pintura como "El amor" de Klimt. La verdad, no tengo nada a mi alcance para hacerlo equiparable.
En Klimt, "El amor" permanece y omite agotarse. Nace muere y renace para irse y quedarse. Es amor feliz, amor desafectado que amenaza afectarse, viciarse porque "no todo lo que te afecta me afecta, sino que todo lo que me afecta me afecta, nada más"... y si un atributo divino, la fidelidad... Afectará más, por no poder dejar de ser fiel a lo que sientes. Pero renunciar, volver atrás, claudicar? Un acto de Fé demasiado grande, demasiado gigante, demasiado arriesgado para la incapacidad humana...
Es tú decisión
Al fondo siempre estarán al acecho, tres o... ¿Cuatro?

miércoles, 12 de agosto de 2009

Cielo y Arena

Llegar al Cielo parace tan fácil, más ahora que pienso o diré; me han puesto a pensar seriamente en La Rayuela. Yo creo que uno nisiquiera se pone a pensar cuando juega chiquito La Rayuela que es así de simple... 1, 2, 3... Y "El Cielo".
Ni siquiera piensa que en Inglés "Cielo"se dice de dos formas: "Sky" & "Heaven". Ni mucho menos piensa uno en el Infierno... Además, porque La Rayuela es optimista y no piensa en el Infierno. No existe. Yo pienso que es una bonita muestra de que no hay por qué perder, de que no importa cuántas veces usted lo intente, El Cielo lo estará esperando.

Les contaré.
Una vez, una persona se tomó la molestia de regalarme "El Cielo".
Yo nunca había esperado algo como eso.
Me pregunto, ¿Acaso alguien lo espera?

Inesperadamente yo sólo tuve un poco de arena.